La fórmula de levantar la carrocería del suelo, dotando a la unidad de un aspecto de todocamino, y al mismo tiempo mantener la funcionalidad de un turismo, goza cada vez de una mayor adaptación en el mercado español. Basta con comprobar el éxito del Nissan Qashqai. Mitsubishi, la marca de los tres rombos, no ha querido dejar pasar más tiempo y se ha unido a la fiesta de los crossover. No hay marca en la actualidad que quiera apartarse de esta tendencia. El ASX, como la mayoría de sus rivales más directos, es un coche concebido para el asfalto, aunque con ciertas credenciales para atravesar caminos sin asfaltar y zonas de campo. Su gran hándicap es su altura libre hasta el suelo, 17 centímetros. Sin embargo, sus reacciones y prestaciones, con este motor 1.8 litros diésel de 150 cv, son muy confortables, a lo que hay que unir un notable equipamiento y un interior sobrio pero muy bien rematado.